A ser madre se aprende

Del Blog de mi amiga y compañera Conchi Martínez Vázquez, un nuevo artículo muy interesante:

Resiliencia Infantil: http://resilienciainfantil.blogspot.com.es/

lunes, 17 de agosto de 2015

Aprender…preciosa palabra. Creo que no hay nada más bonito en la vida que tener esa disposición a conocer, a saber, la motivación que te lleva a curiosear siempre un poco más allá, a indagar sobre algo.  Reconozco que mi curiosidad me dispersa muchas veces y me lleva a procrastinar, pero no concibo mi vida sin ese estupendo defecto que tantas veces me hace descubrir cosas nuevas. “Adquirir el conocimiento por medio del estudio o de la experiencia” dice la RAE que es el significado de aprender.Podemos aprenderlo todo o casi todo incluso aquello que pudiera parecer innato. Porque nadie nace sabiendo ser padre o madre.
Si te preguntara cómo aprendiste a ser madre o padre -si lo eres-, es posible que dijeras que siendo hijo/a, leyendo, mirando en el escaparate de otras familias. Hoy en día tenemos una ventana al mundo, de carácter virtual, inmediato, fácilmente accesible, que nos permite estar acumulando y renovando conocimientos pero también adaptando los aprendizajes al momento de la sociedad que nos toca. No puedo imaginarme a mi madre mirando un tutorial de You Tube acerca de cómo prepararme un biberón, ni consultando cómo solicitar mi pasaporte para viajar con apenas un año o consultando más tarde mis tareas escolares por internet.
Sin embargo, la llamada sociedad del conocimiento actual nos pone delante tal cantidad de información que incluso muchas veces es difícil gestionar de forma que podamos aprehender. Hay información de todo y para todos. Las redes sociales nos han transformado y han modificado la forma en que nos relacionamos…también con la información. Y eso no es ni bueno ni malo, sino diferente. Quiero decir que posiblemente las madres y padres de antes (entre las que me incluyo ya que mis hijas son muy mayores) no desempeñábamos nuestro rol de manera menos eficiente que ahora, pero sí distinta.
Mis hijas no tuvieron tablet con dos años para jugar con videojuegos de Pocoyó, ni de Bob Esponja, pero vieron los capítulos de Barrio Sésamo con los que aprendían y disfrutaban yo creo que tanto o más que los de ahora. Tampoco hacían sus trabajos del colegio en primaria a través de internet, sino que consultaban libros y enciclopedias (¿hoy compra alguien enciclopedias?) algo prácticamente impensable en las aulas de los niños y niñas de ahora, y lo digo con conocimiento de causa ya que por motivos laborales a veces trabajamos en los colegios y una de las preguntas que me gusta hacer es esa.
Y sin embargo, dada la edad que se llevan mis hijas (diez años) reconozco que la maternidad y por tanto, la forma de educar y enseñar ha sido distinta. Con la mayor, el desconocimiento unido con el sentimiento de responsabilidad al haberla tenido tan joven hicieron que fuera una mamá aprendiz un tanto protectora y poco flexible, algo que cambió con la llegada de la pequeña con la que reconozco haber sido más permisiva. Dos cosas tuvieron que ver, supongo, que a su vez están relacionadas con la definición de aprender que decía antes: mis estudios de psicología y pedagogía me ayudaron a educar de forma diferente, leer más….y mi propia experiencia, el ensayo/error con la primera hija me hizo aprender a ser mamá de otro modo, quizás  más relajado y con más tablas como se suele decir. Todo ello sin obviar otras variables de aprendizaje como la forma de educar de otras mamás que yo veía (tanto para tomar lo que me parecía útil como para decir “eso yo no lo hago, ni pensarlo”) o el propio temperamento de cada una de ellas que me obligaba a adaptar mis propias estrategias.
¿Qué quiero decir con todo esto? Que los roles que tenemos entre los que destaco hoy el de ser madre o padre no son ajenos al entorno, ni tampoco a la experiencia acumulada. Que hoy en día los padres y madres no tenemos la potestad de la educación de los hijos e hijas en exclusiva ni siquiera en los primeros años, sino más bien de una parcialidad educativa que compartimos -sobre todo a medida que avanza la edad y la interacción con el entorno- con los medios de comunicación, las redes sociales y quiero pensar que, aunque cada vez con más dificultad, la escuela. Que los padres y madres nunca han sido tan poco eficientes para resolver los problemas cotidianos de sus hijos e hijas como ahora donde la información es abundante y variada (la experiencia en mi trabajo y en mi círculo de amistades lo atestigua). Que lo fácil se hace difícil cuando no se actúa con seguridad, autoridad -que no autoritarismo- y afecto, como conseguir que los hijos cedan desde pequeñitos cuando se les pide algo (¡parece que la palabra frustración está a punto de extinguirse!). Que es necesario estar formado e informado desde el principio para conseguir todo lo anterior.
Hay una frase que me gusta y que podemos aplicar a este tema:
“Y nadie echa vino nuevo en odres viejos, porque entonces los odres se revientan, el vino se derrama y los odres se pierden; sino que se echa vino nuevo en odres nuevos, y ambos se conservan.”
Tenemos que adaptar las nuevas formas de ser padre o madre a los medios que consiguen que pueda desempeñarse ese rol mediante una respuesta eficaz a los problemas que van surgiendo acompañando a los tiempos. No sirve de nada dar la espalda a la tecnología incluso también en este terreno manteniendo estructuras educativas rígidas y obsoletas con los “nuevos niños y niñas”. Y para ello nada mejor que dejar de ser analfabetos digitales en nuestro pseudovirtual mundo actual donde internet es un cetro al que hay que saber dirigir no sólo para acompañar a los hijos en su buen uso, sino también para usarlo para la promoción del buen trato.
Y dicho todo lo anterior me da pie para animaros a visitar la nueva web de una persona muy especial para mí. La web se llama Aprendiz de mamá (http://www.aprendizdemama.com/) , como ella misma es ahora. Se trata de Ana Seser Ibañez, Educadora Social de profesión y a la que tengo la suerte de conocer desde hace años. Fui su tutora de prácticas en el servicio donde trabajo. Posteriormente y durante algunos años más fue mi compañera en el mismo servicio en el que nos regalaba sonrisas y buen hacer a raudales. Luego llegó la despedida en el trabajo pero no en lo personal. Es verdaderamente de esas personas bondadosas y nobles a la que siempre ves una sonrisa y transmite paz. Y hace un par de días me/nos regala la noticia del nacimiento de su nueva web, un año y medio más tarde del nacimiento de su primera hija. Ahora, siendo aprendiz, nos invita a aprender y compartir, como ella misma dice en su página de inicio:
Un lugar donde compartir de mamá a mamá. Compartiremos experiencias, anécdotas y vivencias sobre el embarazo y la crianza del bebé. Contamos con tu participación y esperamos conocer también tu experiencia.

Temas relacionados con el parto, las revisiones a la matrona, qué cosas no pueden faltar cuando se viaja con bebés u otros consejos útiles y experiencias comienzan a dar forma a un recurso virtual del cual aprender y en el cual compartir la preciosa tarea de aprendiz de ser mamá. Como no nacimos sabiendo ser padres o madres, debemos hacer esfuerzos por alcanzar un conocimiento óptimo de lo que significa y las funciones que ello conlleva, pero también de hacerlo juntos/as, en compañía. ¿hay algo mejor que una tertulia. hoy en día virtual, entre personas que comparten intereses, conocimientos e inquietudes? Espero que os guste y que además contribuyáis en la medida que cada uno/a pueda a hacer crecer esta web con vuestras aportaciones personales para entre todos, avanzar compartiendo.

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