Comunicarse con nuestros hijos

escucharEs muy importante favorecer la comunicación en nuestro hogar, para ello debemos de hacer un esfuerzo por escuchar con atención a nuestros hijos, de nuestra escucha y de como les atendemos dependerá que nuestros hijos tengan más o menos confianza con nosotros, sobretodo para contarnos sus cosas, sus problemas, su día a día.

Hoy hablaremos de como dialogar, conversar y sobretodo de como escuchar a nuestros hijos y hacer que ellos también nos escuchen y se comuniquen con nosotros.

¿Cómo escuchar a los hijos?

Saber escuchar el lenguaje del comportamiento: unas lágrimas, una carcajada, una cara malhumorada, un portazo, hablan tanto como unas palabras.

Comunicarse adecuadamente: que los niños se enteren de que aceptáis sus sentimientos, cualesquiera que sean, y por tanto, puedan manifestároslos verbalmente, si lo desean.

No ponerse pesados: rechazar la idea que tenéis que estar siempre “enseñando” algo a vuestro hijo en todo momento. Si hacéis eso, puede que se os escape el problema del momento.

Darse cuenta de la importancia de escuchar: saber escuchar puede jugar un papel muy importante a la hora de estimular los sentimientos de autoestima y autoconfianza de vuestro hijo (el acto de escuchar puede comunicar un cierto número de mensajes diferentes pero encubiertos, como por ejemplo: “Tú eres una persona valiosa” y “respeto tu punto de vista”).

Ser oyente activo: hacer un esfuerzo consciente y evidente por comprender y mostrar interés en lo que vuestro hijo está diciendo.

Aceptar las primeras imperfecciones del lenguaje: el lenguaje no siempre sigue unas reglas. Los niños que son constantemente corregidos, no conseguirán ser espontáneos y compartir sus experiencias o sentimientos porque temen las críticas.

Darse cuenta de la importancia de mirar a los ojos: Mirar a vuestros hijos a los ojos cuando les habláis y hacer que os miren a los vuestros cuando os hablan.

Empezar pronto a escuchar: La comunicación entre padres e hijos es extremadamente difícil si no se han puesto las bases con tiempo. Lo “importante” es relativo, y todo lo que preocupa a un niño es importante para él.

Nunca es demasiado tarde ni pronto: Los esquemas de comunicación empiezan pronto, pero una mejor comunicación siempre es posible y es un avance.

A veces también sucede que cuando se tienen hijos adolescentes, o preadolecentes, los padres tienen la sensación de que sus hijos no les escuchan, de que no les hacen caso, o de que pasan de todo… es importante también adaptar nuestra manera de comunicarnos a esas edades, de manera que también les enseñemos a ellos como tendrían que comunicarse…

Algunos consejos…

¿Cómo hacer que los hijos nos escuchen?escuchar a hijos

Contestar a las preguntas de los muchachos: ser lo más rápidos, lo más francos y lo más directos posible. Podéis comunicar una cierta cantidad de mensajes y hacer que los muchachos se sientan importantes y respetados.

Saber escoger el momento adecuado: cuando vuestro hijo hace una pregunta quiere decir que está dispuesto a escuchar y quiere vuestra opinión. Hay que procurar elegir un momento adecuado para tratar temas delicados con vuestro hijo.

No jugar a ser los padres perfectos: es siempre tentador saber todas las respuestas que hay que dar. A veces lo hacemos muy bien. Otras veces no, y tenemos que aceptarlo y no pretender saberlo todo. Admitir que no lo sabemos es una manera de manifestar que no somos perfectos, y también que somos humanos.

Permitirles que no estén de acuerdo: en ocasiones, los padres temen que si ,los hijos manifiestan su desacuerdo, eso puede perjudicar el respeto que les deben. Lo cierto es que los hijos tienen más respeto hacia los padres cuando se sienten libres de manifestar su opinión sobre las cosas. Permitir que vuestros hijos estén en desacuerdo con vosotros es una manera de demostrarles que sois lo suficientemente fuertes como para ser desafiados (y lo suficientemente adultos como para retractaros).

Evitar el sarcasmo o la burla: humillar a los muchachos es una manera rápida y a veces duradera, de hacer que no nos escuchen. A nadie le gusta hablar o escuchar cuando se siente que lo van a derribar.

Dejar que los hijos manifiesten sus sentimientos: que sepan que sabemos aceptar sus sentimientos, tanto como si son “buenos” como si son “malos”, y no restarles importancia. Decir a los hijos que deberían sentir de otra manera no es un buen estímulo para que nos sigan escuchando.

Cuidado con poner calificativos a los hijos: se supone que, conforme vuestros hijos vayan creciendo y cambiando, vuestras percepciones también han de cambiar, de un mes para otro y de un año para otro. A veces, en presencia de los hijos, decimos cosas que se graban en su mente, para mejor o para peor (casi siempre para peor), el concepto que tenemos de ellos. Si juzgamos a nuestros hijos y les ponemos calificativos, a ellos les será difícil seguir escuchándonos por miedo a ser juzgados y calificados nuevamente.

Entender la adolescencia por lo que es: tal vez el aspecto más duro con el que se tengan que enfrentar los padres durante la adolescencia de sus hijos sea la negativa de éstos a aceptar la ayuda y la disciplina de los adultos. Creer no es tarea fácil. El lado inseguro del adolescente quiere sentirse seguro y protegido, y el lado aventurero quiere desarrollarse y hacer cosas nuevas.

No abandonar: Conseguir que vuestros hijos sintonicen con vosotros en vez de buscar fuera, a veces resulta desesperante, pero vosotros podéis hacerlo –y probablemente mejor de lo que lo estáis haciendo ahora-. Si queréis que vuestros hijos os escuchen, ellos tienen que estar seguros de que vosotros estáis dispuestos a escucharles a ellos.

 

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