Y el caos llegó a mi vida pero bendito caos

índice Hola amigos!! Hoy tengo el placer de presentaros a mi amiga Lucia, una joven, madre de dos pequeñuelos, y de quien yo he aprendido muchas cosas durante el embarazo y crianza de mi bebé. Lucia es para mi una madre coraje, de las que dices “¿De donde saca la energía?”, la he visto en situaciones límite sacar su mejor sonrisa,  hacer que lo dificil parezca “chupao” y defender su estilo de crianza, le pese a quien le pese. Y la verdad que, me hacia ilusión poder contar en ella en este blog para que todos pudieramos disfrutar de sus vivencias y su experiencia. Gracias Lucia por sacar tiempo para escribir! Esperamos poder contar contigo de manera habitual (En la medida de lo posible). Os dejo con ella!!

 

Y el caos llegó a mi vida pero bendito caos.

Empecé en esto de la maternidad hace poco más de dos años y medio cuando Toddler asomó su cabecita en un parto exprés entre un montón de sensaciones, miedos y esperanzas. Los inicios no fueron fáciles, nunca lo son. Nadie nos prepara para la llegada de un bebé. Muchos son los comentarios que una escucha antes de dar a luz, que si es lo más maravilloso, que se te acabó el dormir, que ya no vas a tener vida… Paparruchadas. Todavía recuerdo el día que llegamos a casa del hospital con Toddler, que horror, no paraba de llorar, no se enganchaba a la teta, gritaba y yo lloraba con él sin saber qué hacer… un caos. Afortunadamente el tiempo hace que las cosas vayan encajando poco a poco.nino-nina-pies-rosa-azulG

En realidad la maternidad está muy idealizada, vemos en las películas y en los anuncios a mujeres que dan a luz casi sin esfuerzo, peinadas y maquilladas como si de su boda se tratara, madres felices con casas perfectas dando el biberón a sus churumbeles limpios e impolutos con ojos azul intenso mirando a su madre con un amor infinito, padres paseando con sus bebés sonrientes en su carrito con su camisa planchada y perfecta… eso en mi familia no pasa, yo ya no recuerdo la última vez que fui al baño sola y en tranquilidad, ni cuando mi casa estuvo limpia sin manchurrones de chocolate ni ‘borrellones’ de polvo gigantes que amenazan con colonizarla, ni tampoco recuerdo que se sentía al llevar una camisa planchada y sin restos de babas, mocos o leche. Para añadir más diversión a nuestro día a día hace poco más de dos meses llegó a este triángulo familiar Mofli, mi pequeña bebé koala. Si la llegada de un bebé convierte tu vida en un caos, la llegada del segundo bebé es un tsunami en toda regla.

Nuestro día consiste en despertar a Toddler, conseguir vestirlo con dignidad, que coma algo antes de salir de casa intentando que no se manche mucho, colocarle calcetines y zapatos, ponerle el babi y la chaqueta, entre una y otra tarea intentar que Mofli no se sienta demasiado abandonada en la hamaquita e incluso darle un poco de teta para que no muera por inanición, colocar a Mofli en el portabebés, coger a Toddler en brazos, coger la bolsita del desayuno, la mochila con la muda por si se moja, mancha o se rasga la ropa, si no he podido colocarle los calcetines, zapatos, babi o chaqueta cogerlo con la mano libre que me queda, coger algún objeto que Toddler haya decidido que es esencial para ir al cole (una escoba, un cucharón…), salir escopetada porque son menos cinco y no llegamos, escuchar comentarios de marujas sin compasión del estilo de: ‘claro así salen los niños con lo consentidos que están por sus padres’, mirar con odio a esas señoras y desear que una paloma les cague en su cardado alcoyano, sentirme mal por ese mal pensamiento, correr, llegar al cole ‘in extremis’, soltar a Toddler en su clase, dejarlo llorando mirándote con cara de gatito de shrek, percatarme de que Mofli se ha dado por vencida en su intento desesperado de sacar algo de leche succionando el jersey y se ha quedado dormida, volverte a casa con el sentimiento de ser la peor madre del mundo.

BabyPeeker-ame2Y a todo esto pensaréis, ¿y el padre? ¿no hace nada? El pobre padre se pasa las horas sacando muelas a diestro y siniestro para llegar a casa y encontrarse con la casa patas arriba, un Toddler hiperactivo deseando jugar con él y una esposa deseando que llegue para endosarle a los niños y poder hacer un pis tranquila y con la puerta cerrada.

Así es, la llegada del segundo hijo ha supuesto para mí, un estrés importante, un sentimiento de fallarle a Toddler y de abandonar a Mofli, de no hacer nada bien, de parecer un zombie todos los días de mi vida, de ir sobreviviendo al día día y de no llegar a nada, pero me ha dado la oportunidad de poder disfrutar más de los momentos que paso a solas con Toddler, de hacer la croqueta en medio de la calle, de volver a dar el pecho a un minibebé que te mira con ojos dulces e inocentes, de tirarme por toboganes y de volver a sentirme niña. En definitiva la maternidad es un conjunto de sensaciones, alegría desorbitada, amor descomunal, miedo, cansancio, agotamiento extremo… Mi vida ya nunca será igual, quizás no pueda hacer lo que quiero cuando quiero, pero no lo cambio por nada del mundo.

Futuros padres y madres, no os creáis nada de lo que os cuenten sobre vuestra futura maternidad, no dejéis que os mientan ni manipulen, cuando llegue el momento haced lo que os dicte vuestro instinto, nadie más que vosotros sabréis que es lo mejor para cuidarlos y quererlos y si algún día queréis desaparecer y pensáis que ya no podéis más, que no sois capaces, pensad que el día terminará y os brindará un nuevo mañana lleno de aventuras que vivir.

2 Respuestas

  1. Rebeca 10 meses Anterior

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